
La alegría del Beso, a la llegada.
La tristeza de un beso y la partida.
El beso que por dulce no se olvida
y el beso prodigado en la mirada.
Es un beso el que el hijo necesita,
a diario de su madre, idolatrada.
¡Que beso!, el de mujer enamorada,
Decorado con caricias infinitas.
En la simpleza mágica del beso,
habita un manantial de sentimientos,
Que se expresan, según sea la ocasión.
Fríos párpados besados al deceso,
y el beso mas famoso de los tiempos
con que JUDAS, confirmara su traición.
Eduardo Abel
Cóndor

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